Tras la gran nevada que cayó el 8 de marzo en toda Catalunya, gracias a la cual no pude ir a casa a dormir... decidí que tanta agua no se podía dejar escapar así que cuando pude llegar a casa -al día siguiente por la tarde- recogí la nieve de mi terraza, aunque, por desgracia para mi, quedaba muy poca y no pude ver lo bonito que estaba todo cubierto de blanco... el caso es que fue una buena agua de riego una vez descongelada...